El ser humano ha decidido pasar por alto las injusticias y evitarlas para así no tener que comprometerse con temas mayores, la gente camina sin ver; miran pero no ven. Por lo mismo no es raro encontrarse con perros callejeros en el transcurso del día, lamentablemente para todos este paisaje se ha convertido en cosa habitual para muchos que ya no le dan importancia a los demás seres vivos de este planeta.
Animales desechados, sufren del maltrato, el frío y la soledad de la vida callejera, la irresponsabilidad de sus dueños los condena a una vida miserable e injusta. No es posible que ya nadie sienta interés en otras vidas, que no vean el daño que hace la indiferencia. Así que consiguiendo imágenes claras del daño que viven estos perros cada día, la gente puede aprender a ver y así considerar la realidad tal y como es.
Como objeto de interés propio, los animales han sido continuamente un argumento frecuente en mis trabajos, la motivación a pensar y cuidar más de ellos se representa en la idea final de este problema.
Cada día existen más personas inconscientes capaces de botar a sus mascotas en sitios alejados de la ciudad esperando que estos soporten una cruel y lenta muerte sin comida, agua ni abrigo. Es triste ver como estos perros son atropellados y maltratados, hallarlos deambular en los huesos sin que nadie cuide de ellos, sin que nadie les entregue un poco de cariño. Esta realidad se ha hecho muy común en las zona de Pirque, comuna periférica de Santiago, en donde son abandonados muchos perros en sitios vacíos y alejados.
Las condiciones de vida son inciertas para muchos de estos perros, ocasionalmente se sabe que la municipalidad de Puente alto organizó una matanza ilegal de perros callejeros, encontrándose a estos muertos en la plaza central y alrededores. Es ilógico pensar que este será el fin de los perros vagabundos, ya que es la gente a la que hay que enseñar a cuidar y esterilizar a sus mascotas para así evitar el descontrol en la población.
Al visitar a estos perros en sus pequeñas y ya características esquinas, lugar del que han hecho su “casa” es muy triste, la forma en que te miran y como con sus ojos sabes lo que están sintiendo. Muchos tienen miedo, producto de maltratos o atropellos que han experimentado, pero igual así el cariño que te transmiten es inigualable. La bienvenida que te proporcionan y la alegría que mantienen es reparadora, pues la condición en que viven no genera mucha seguridad.
Sin embargo, lo primero que noto al llegar, es que tienen agua y comida en improvisados recipientes, (algunos) tienen casas que los protegen de la lluvia, pero no alcanza para todos, pero es rescatable que aún haya gente preocupada por los animales. Aunque es una realidad el hecho de que cada vez son más las personas que deciden este fin para sus mascotas (algún día) regalonas y son cada vez más los perros abandonados ahí.
Existen diversos colectivos animalistas que están en ayuda constante para salvar a estos perros, pero lo hacen sin ayuda del gobierno ni privados, por lo que gastan grandes sumas de dinero de forma independiente. A pesar de esta gente, el problema persiste, y no se solucionara hasta que la gente entienda y valore la vida de otros seres vivos.
Evidenciando estos hechos y fomentando la educación es como podemos entender el conflicto que viven estos perros. La fotografía formara parte de este mecanismo de acción, lo que me permite documentar el estado en el que se encuentran estos animales y lo que la gente de diferentes colectivos animalistas intenta hacer por ellos.
El soporte será análogo blanco y negro, por la carga emocional que este lleva, pues el tema me genera mucha angustia y nostalgia. La fuerza del blanco y negro creara un toque más de abatimiento relacionado con el tema. Digitalizado posteriormente para un mejor manejo, pero siempre con el valor de lo analógico.
El tema primordial es la forma en que se mira a los animales, él como el egoísmo absorbe a las personas sin dejarlas pensar. Ya nadie ve a los demás, nadie mira lo que pasa a nuestro alrededor ni mucho menos lo que acostado en las calles duerme. Los animales también sienten, al igual que nosotros y no es razonable lo que les hemos hecho vivir, cambiando esto se logra mucho y es este el objetivo fundamental.
La forma en que se mira a los animales cambia considerablemente al estar ahí y no hay forma de no querer hacer algo por ellos. Es por esto que ojala todos pudieran adquirir esta experiencia y así tener un respeto mayor por quienes están más abajo. Aprende a ver, en vez de mirar solo lo que te interesa. Consideralos.
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